1. Yo no necesito que me digas cosas bonitas, ni siquiera si las sientes. Si quedamos en que es y será siempre solo sexo, no quiero que hables y me confundas. En serio. No te lo pido.

2. No necesito que me cameles con frases de tu refranero español particular. “De ilusiones se vive” es y será por siempre una composición de palabras prohibida en mi religión.

3. No necesito que hables constantemente sobre los múltiples y variados planes que te apetece hacer conmigo, ni necesito que me insinúes que vaya a tu casa la próxima vez desde las 12 de la mañana para pasar más tiempo juntos, si en realidad quieres dejarme tirada en un plazo máximo de una semana.

4. Si un día no quieres quedar conmigo, dímelo, lo superaré, no es necesario que inventes averías de coches en medio de la nada

5. Lo creas o no, solo quería sexo hasta que tú hablaste de tener hijos.

6. No me pongas pegas. A los tíos no les viene la regla. Nunca. Tampoco los miércoles.

7. Después del polvo, no me abraces. Fue solo un polvo. Ahora llévame a casa y hagamos como que esto nunca ocurrió.

8. No me hables de la procedencia de tu extraño apellido, ni me digas dónde vive tu madre, ni cuál es la sexualidad de tu hermano, ni llames continuamente a tus 200 amigos por sus nombres cuando no los conozco. Con eso solo conseguirás que me importes un poquito más.

9. “Te quiero” es y será siempre un tema tabú entre nosotros.

10. Aunque parezca estúpido, me afecta negativamente que hagas como que te lo pasas bien conmigo en situaciones cotidianas. Verte sonreír tan repetidas veces hace que el sexo adquiera valor secundario en nuestra relación.